miércoles, 11 de junio de 2008

"Viajar es..."

¿Qué es un viaje? ¿Qué es realmente un viaje?
Nunca me lo había preguntado hasta hace algún tiempo, cuando fuimos al centro de Santiago. Aunque veridicamente no haya sido un viaje, para mí si lo fue. El hecho de ir a un lugar de mi ciudad que normalmente no frecuento, detenerme a observar los detalles y conocer lugares que en mi vida había escuchado, hicieron de aquella travesía en metro, todo un magnífico viaje.
Pero, ¿qué pasó dentro de mí luego de vivir aquella experiencia? ¿qué sentí mientras caminaba taciturna entre las antiguas callejuelas?
Creo que hubiese sido totalmente distinto si la aventura la hubiese hecho sola. Viajar sola es como preparar una comida y luego sentarse a la mesa sin compañía a saborearla. Realmente no sabe igual. En efecto, viajar sola, por una parte, enriquece. Enriquece el alma, espíritu, cuerpo, visión y mente. Ese pensar incesante mientras se recorre lugares exóticos y ajenos, que rápidamente se adhieren a la piel, como si siempre hubieran sido míos, pero a la vez con ese gustito a novedad. Ese vagar entre culturas que permiten sin darnos cuenta algún sincretismo.
Nuestro viaje solo termina, cuando por fin nos hemos dado cuenta, quiénes somos y el significado de nuestro incansable caminar. Es en ese entonces, donde comienza un nuevo viaje, y otro, y otro y luego otro... sin soltarnos nunca.
Es aquella necesidad de cada individuo de alcanzar lo que carecemos, buscándolo en aspectos externos, para luego encontrarlos en lo interno.
Nuestro caminar, por consiguiente, nunca ha de terminar...

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